Osmay Vazquez

Columnas irrompibles para vivir mejor

Carolina De la Alma mater (no serás De la Torre esta vez), haré esta reflexión como homenaje a mis maestros de la universidad. A ustedes me referiré por su nombre, aunque no todos los lectores los conozcan. Uno debe hacer reconocimientos más continuos y públicos en una era donde todo se exhibe, aunque a veces guardamos lo importante. Así resolveré tu pregunta en Facebook sobre los aprendizajes más valiosos al estudiar Psicología. Quiero referirme a las “10 cosas” que han resistido más de 25 años. Pensaré en los aprendizajes memorables que he aplicado en la vida y a mi carrera como psicólogo, profesor y consultor de empresas. Aprovecharé este espacio para que me leas, tú, mis alumnos, los clientes más fieles y los interesados en seguirme.

Sobre motivación, personalidad y conducta

Manolo insistía en dos cosas: 1) Toda conducta es motivada. 2) ¡Cambia la mirada! Lo primero me llevó a detenerme más en el otro. Escuchándole, preguntándole y observándole con atención descubrimos sus motivos, que no se muestran lineal o directamente en palabras, gestos o acciones. Con su segundo lema me he entrenado en el ejercicio de no insistir en la razón propia, obligarme a la flexibilidad y buscar alternativas.

Con Albertina descubrí el proceso creativo como universo de infinitas posibilidades que no reducen la creatividad a cierto resultado o producto concreto. Lo más interesante fue que durante el trabajo de tesis con ella, alguna vez me dijo: ¡Mírale los ojos al sujeto! Su consejo me hizo pensar en la búsqueda de motivadores, en la intencionalidad del otro y, sobre todo, en el arte de entrenar la observación. A su vez, como disco rallado repetía que no hay creatividad sin motivación, lo cual conecta con la máxima primera de Manolo. Hay que descubrir la buena motivación y vivir desde ella, para conseguir fluir y sentirnos productivos, realizados, creativos.

De Fernando (el inolvidable Fernando), están en mi cabeza aún «las unidades subjetivas del desarrollo». Jamás hubiera pensado en ese concepto tan sencillo para entender la fuerza de lo psicológico que varía de un individuo a otro, según su personalidad como un todo único. Ciertas actividades, relaciones, hábitos, aprendizajes concretos desarrollan a la persona.  Él, como Albertina y tú, Carolina, nos machacaban con el papel activo del sujeto que se autodetermina y se transforma. Esto abrió mi cabeza para hacerme entender que no sólo somos biología, o la influencia sociocultural que nos determina, nunca mecánicamente. Cada quien tiene la posibilidad de decidir mejorarse y actuar. Insistir en que “así somos y ni modo” es una brutalidad imperdonable.

Sobre la Psicología cognitiva y los conductistas

Liliana con su estilo contundente me hizo apreciar el valor de lo cognitivo como contrapeso de lo afectivo, como si para ella no existiera lo demás, aunque no lo piense así. Pero poner en valor el contexto histórico y su influencia en la psique y en la memoria, probablemente fue su mayor aporte. Mientras que Roberto (Corral) alguna vez me comentó en un pasillo, que lo importante era la acción interna. Eso me ha llevado a entender casi todo en la empresa y, por contraste, su excesivo apego en la acción externa. No es posible entender a las personas sin la influencia de su contexto, el histórico que llevamos sobre las espaldas y el presente que nos envuelve. No basta pensar solo en conductas o en la acción observable. Somos historia, influencias socio-culturales, contextos actuales, emociones, experiencias, ideas, recuerdos, autodeterminación y conductas.

Por su lado, Miguel Rojo nos pedía variables, dimensiones e indicadores con cierto positivismo, es decir, ponía énfasis en la conducta observable. Sin embargo, su mejor labor era que nos cuestionaba para provocar al pensamiento (acción interna). Alguna vez nos reprobó por demostrar arrogancia cuando le presentamos una investigación sobre artistas y científicos creativos. Dijo a nuestro equipo algo así: “es interesante y creativo el trabajo, pero tendrán que hacerlo de nuevo porque es pretencioso”. Me parece escucharle, con cierta arrogancia nos enseñó para siempre que el esfuerzo realizado, incluso con creatividad, no basta desde una postura altanera.

De la Psicología social

A Mara Fuentes le aplaudo su capacidad de moderar e ilustrar en la acción los conceptos que explicaba sobre la dinámica de cualquier grupo humano. Con virtuosismo aprovechaba la participación de cualquiera entre sus 50 o 60 alumnos para decirnos: “esta intervención es de tal tipo”. Ni siquiera recuerdo el nombre porque lo que importa ahí es el método aplicado in situ.

Tampoco podré olvidar a Julio César con su teoría de la disonancia cognitiva para poner en la pizarra y de manera gráfica, como nos llenamos de justificaciones y argumentos para reducir el malestar. Entre él y Manolo (con quien vimos la película “12 hombres en pugna”), seguro sin acuerdo previo, me hicieron descubrir que los prejuicios son modificables con nueva información, o desde un insight repentino que modifica la percepción. Hoy ocupa un lugar central en mi carrera el tema del pensamiento distorsionado, por errores o sesgos, a evitarse para hacer más efectivas las decisiones.

Entre la Pedagogía y la Psicología del Desarrollo

No sé exactamente si fue con Ana Luisa, con Gloria, o con ambas, que aprendí sobre la “Zona de Desarrollo Próximo”, para dejar en claro que existe un potencial por descubrir y explotar, que se aprovechará cuando interviene el otro. Ese que ayuda, explica y orienta, activa los recursos psicológicos y propicia aprendizajes en los niños y adolescentes (o en cualquier edad). Por cierto, ellas adicionaron la idea de Piaget sobre el descubrimiento que poco a poco hacen los niños sobre el mundo. Le “arrancan» a los objetos sus propiedades con sus manitas, y a su vez, discriminan lo que les rodea de la persona que son ellos, a cada paso más consciente. Ese mecanismo de diferenciarnos de lo demás fue crucial para observar a los más pequeños y a los que no lo son tanto, ayudándolos a descubrir nuevos mundos.

A propósito de lo nuevo, de Maritza aprendí a ser más generoso y a entender la discapacidad no como algo de otro planeta, sino como una realidad que exige comprensión y altruismo. Ella fue el visado necesario para gestionar que internaran en un centro de atención especial a un tío con retraso mental. Se compró aquel asunto como si fuese suyo con absoluta entrega y dulzura. Que varíe el desarrollo mental de una persona a otra jamás justifica la burla, el maltrato, los prejuicios, la discriminación.

De la Psicología humanista y de otros sistemas

Volviendo a ti, Carolina De la Alma mater. Has sido mi mentora máxima. Todo empezó en el portal de tu casa: me dijiste que debía estudiar Desarrollo Humano en México. Usaste ese mecanismo con el que demuestras más sabiduría que otros sobre ciertos temas. Así has puesto en mi cabeza algunas verdades prácticas y formas de actuar sólidas, sin las que no hubiera podido ser quien soy.

1) ¡Haz lo que tu cuerpo te pide! (Rogers y tú hablando desde el concepto de «sabiduría organísmica»). No siempre podemos darle tantas vueltas a las cosas, o actuar desde los valores o creencias que nos conforman.

2) Identificar la vivencia propia y expresarla (en primera persona del singular). Provocamos el «darse cuenta” de quien actúa ajeno a los efectos que produce en los demás. Ese pasaje del grupo terapéutico en el que alguien dijo que sentía “X cosa” cada vez que “fulana” participaba e interrumpía es ilustrativo y liberador.

3) Planear metas y actuarlas cada día. Alguna vez paseábamos por el Vedado y me hablabas de eso como antídoto para la depresión. Me convenciste desde el estado de ánimo que tenías esa ocasión.

4) Confrontar dura y suavemente a la vez como estrategia que sólo tú sabes hacer (puedes castigar incluso y luego “arrastrarte con dignidad”, concepto tuyo que he robado para mis alumnos).

5) Criticar (con sarcasmo) el enfoque al detalle para vivir con fluidez y lograr LO PRÁCTICO Y AUTÉNTICO al mismo tiempo. Es este mi mayor aprendizaje de ti solo resuelto a medias, porque mi personalidad obsesiva con una dosis de inseguridad lo dificulta a veces. La carta donde describes lo bonito y poco funcional que era prácticamente todo en mi casa es para publicar en una antología de estupideces.

3 conclusiones evidentes

  1. Los aprendizajes más importantes no están ceñidos a lo académico-formal, es decir, hacen sentido porque conectan de manera concreta con situaciones, personas y problemas de la vida. Si eso no ocurre, no serán significativos.
  2. Si no aplicamos lo que aparentemente se aprende, se extingue, es decir, no transformará la realidad propia y la que nos rodea.
  3. El mensajero es importante, tanto como su mensaje: su fuerza, la pasión a prueba de todo, su claridad, su seguridad, su gracia, su insistencia para reforzar positivamente, o incluso para reprobar las “burradas”.

En la aventura de vivir, nuestros maestros han sido también protagonistas. Ellos son nuestras COLUMNAS inamovibles. Unos nos provocaron simpatía y más aprendizaje; algunos generaron incluso temor; otros quisiéramos no imitarlos, pero todos van con nosotros a todas partes. Habrá que volver sobre sus aportes, pensarlos, actuar con conciencia desde ahí y probablemente escribirlo (o publicarlo) para dejarlo más claro y decir: ¡Podemos vivir mejor gracias a ellos!

11 comentarios en “Columnas irrompibles para vivir mejor”

  1. Carolina de la Torre Molina

    Me conmovió. ¿Qué mas te puefo decir? Y es precisamente lo que quería de ustedes. Tú sobrepasaste mis expectativas porque no solo has dicho qué te ha servido y por qué te ha servido, sino que has tenudo la delicadeza de recordarnos y agradecer. Ya tendré yo que corresponder y escribir todo lo que aprendí de tí y todo lo que te tengo que agradecer. Me encanta que me recuerdes por el humanismo existencial porque para mí tambien, junto a lo historico y cultural, ha sido un pilar de mi vida, la crianza de mis hijos y nietos y mi desempeño profesional
    Besos y un millon de gracias

    1. Caro, eso es lo que pienso de todos ustedes. Ahora pienso en Fernando que ya no está y en los demás profesores. En fin, todos aportaron muchísimo y contigo siempre tendré un vínculo especial. Ustedes merecen eso y más. Sería bueno que todos los nombrados lo leyeran,aunque excepto Maritza no se qué tanto están activos en FB. Mil besos.

  2. Me han emocionado tus reflexiones y tu postura sensible , desprendida, agradecida .Fernando tambien las hubiera dusfrutado .Y como profesor sabes lo que eso significa .Mil gracias !

    1. De madrugada en España te leí. No sabes cuánta alegría me diste! Me obligué a no responder a esa hora porque perdería el sueño. He esperado un momento así para que hablemos de todo, antes – cuando seguramente fuiste buscada y acompañada – no quise hacerlo. Te abrazo, te beso, te quiero! Y te recuerdo siempre!

  3. Emocionada y agradecida
    Es más de lo esperado
    Sobrepasaste toda expectativa
    Eres un magnífico profesional, pero sobre todo un excelente ser humano
    Cuando montamos bicicleta de nuevo?
    Gracias

    1. Yo estoy loco por ir a visitarte allí donde tu vives, para pasear en bicicleta o a pie, aunque lo mío no es exactamente la nieve. Habrá que aprovechar algún verano. Nos reiremos y volveremos a reír juntos. Un súper abrazo y un beso, de tu «niño» de siempre.

  4. Esther Suárez Durán

    Hola, Osmay, me encanta que tengas un blog, así, además de seguirte un poquito, aprendo de ti. Un buen abrazo!!!

    1. Esther sensible, inteligente, culta y sabia, gran Esther, me honras! Yo sigo por acá, cada vez más enredado con ideas y proyectos (ahora online), pero con muchas ganas de verte. Lamenté mucho no coincidir en México pero ya será: allí, en España (Marbella) o en la Habana. Yo sí que he aprendido de ti porque también fuiste una mentora, conmigo siempre dulce y atenta, aunque durara poquito el tiempo para estar físicamente cerca de ti. Abrazo y beso enormes!

  5. Omar García González

    Sabio tú y sabios tus profesores, Osmay!
    Magnificas reflexiones, me place leerte y descubrir más puntos coincidentes entre nuestros pensamientos aun cuando nuestras profesiones podrían parecer distantes. Gracias a tu artículo vuelvo a maravillarme sobre el pensamiento humano. Me has hecho recordar mis profesores de la universidad, quienes fueros también una fuente inspiradora y sus aportes a mi desarrollo profesional traspasaron el marco teórico de la ciencia y me nutrieron de muchos tantos valores como la ética profesional, que me acompañan siempre.
    Honrar, honra! Osmay

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